martes, 15 de marzo de 2011

martes

justo escuché una canción de Regina Spektor y me imaginé buscando libros grandes donde se puedan poner a secar para siempre unas flores blancas de tamaño considerado. Y también me imaginé insomne.

Y también me arrepentí de no haber puesto a secar las flores anteriores y las anteriores, antes de que mi viejo las tirara. No lo culpo. Mi memoria también puede secar flores e inmortalizarlas en recuerdos, como libros que ya leí, como los lugares y como esas nimiedades tan importantes que conforman mi universo; de haberlas conservado, podría haber tenido la gratitud de olvidar (con el tiempo) que dejé una flor en ese libro y al abrirlo, que el mismo azar me haga sentir esos pétalos y espinas nuevamente.

5 comentarios:

Una dosis de forrocis no viene mal. dijo...

Es tan lindo. Justamente, el otro día, abrí un libro y encontré una rosa chiquita que me había regalado mi vieja.
Gracias por llevarme a ese momento y sacarme otra sonrisa.

Anónimo dijo...

hoy terminaste haciendo lo mismo que tanto criticaste...

Mascandochicles ❤ dijo...

Nunca pero nunca hice eso del libro u.u me gustaria poder hacerlo.
Las canciones de Regina son muy lindas, una de mis favoritas es Hero ñ.ñ

Jime dijo...

qué¿

gabi dijo...

Las canciones de Regina son de las cosas más lindas que hay.