lunes, 2 de noviembre de 2009

Hiperpensantes

Cierta vez, unos hombres decidieron invertir su energía mental en represas hidroeléctricas, usinas nucleares, y todo tipo de fuentes energéticas.
No las idearon ni mucho menos: sólo querían dejar de pensar en sus vacíos existenciales. En realidad, sólo querían dejar de pensar.
Conectaron sus enérgicas mentes pensantes (hiperpensantes) a los respectivos cables que conducían la energía a los reactores.
Comenzó la función. De pronto el mundo se llenó de luces, de energía, hasta dio vueltas al sol con mayor rapidez.
La población se puso contenta porque la nueva energía (la "mental"), era ahora la novedad salvadora, casi mesiánica, que regulaba al mundo.
La humanidad era feliz porque no hacía falta pensar en salidas ni soluciones a los problemas, simplemente era necesario pensar energéticamente para darle movilidad y locomoción al planeta.
Sin embargo, poco a poco, todos aquellos que no estaban conectados a los reactores, se fueron olvidando de su capacidad pensante, hasta que esa función cayó en desuso, y quedó atrofiada para siempre.
Ahora, sólo unos pocos tenían la facultad de pensar, y a su vez, de mover al mundo.
Quedó en ellos para siempre la enorme duda que los condujo, conectados y todo, a replantearse nuevamente si haber pensado tan enérgicamente (y por tanto tiempo), valió realmente el esfuerzo.


02-11-2009
04:45 hs

7 comentarios:

AEZ dijo...

"Bueno: 'para siempre' es un decir. En realidad lo pensaron (enérgicamente) día y noche durante un mes. Llegaron a la obvia conclusión de que no, no había valido el esfuerzo. Entonces decidieron ponerse a ver televisión todos juntos. Y así fue que terminó el mundo tal como lo conocimos."

Ivan J. dijo...

que triste, esto no era para divertirse? o el que esta triste soy yo?

Ludmila dijo...

...entonces a alguien se le ocurrió hacer el negocio del siglo, y pensó (porque era de los pocos hiperpensantes que quedaban)y pensó. ¿En qué momentos el ser humano emplea mayor energía mental sin ningún resultado demasiado intelectual? Y apuntó: ¡el baño!

Y entonces inventó una maquinita para enchufarte a la cabeza mientras estás sentado en el "trono", esperando...bueno, no exactamente la carroza, pero omitamos detalles escatológicos.

El loco creyó que iba a ser el re-re-invento. Pero después se dio cuenta que ya existían algunos políticos, que hacían funcionar el mundo cagada tras cagada (uh, se puede decir malas palabras?)

Así que pensó otra vez, con la poca capacidad que le iba quedando. Y se le ocurrió: ¡el acto sesual! hasta que lo probó consigo mismo y se frustró. La luz de la maquinita inventada le avisaba que no había traspaso de energía en ese momento. Entonces se acordó que en ese momento se le anulaba toda actividad cerebral.

La pucha dijo. Y entonces ahi si, se dio cuenta que todo esfuerzo era en vano. Y prendió la tele y se unió al resto. Y AEZ ya dijo como sigue la cosa.

qué buena la musiquita del blog!
Ludmila

Angus dijo...

Muy interesante la reflexión a la que me avoca tu relato. Gracias por una historia tan bella y a la vez tan profundamente filosófica,

Tararira dijo...

la naturaleza del hombre es autodestructiva.

que copado el comment de Ludmila

Jime dijo...

Sublime el comentario de Ludmila, realmente muy ingenioso, enérgico :P

Abelito, Ivan y Tara, la historia fue sólo un disparador, más bien desde lo psicológico, obviamente sin dejar de PENSAR en lo poco pensante que se torna nuestra querida especie.

Angus, gracias totales!

G dijo...

Yo me anoto con Angus. Gracias Jime, muy bueno!
Slds.